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El conjunto de Gay ha sufrido al final del partido
El Real Zaragoza buscaba en Riazor el balón de oxígeno necesario para alejarse de una zona de descenso que cada vez se acerca más. Con la vuelta de Lafita y Pablo Amo a Coruña y Obradovic repitiendo titularidad en el lateral izquierdo comenzaba un partido que iba a estar muy atento a los resultados en otros campos.
La voluntad zaragocista de mandar sobre el césped gallego se diluía con los minutos. Pese al motivado inicio de Lafita y el temple absoluto y perfecto de Edmilson por delante de la defensa, las ocasiones claras no llegaban y Colunga estaba tan solo arriba como lo estuvo Suazo en anteriores capítulos.
El Zaragoza dejaba de ser el dueño del centro del campo y la intermitencia en el mando no dejaba claro ningún pronóstico previamente redactado. El equipo de Gay movía la pelota tranquilo contagiándose de la pausa de Gay y sin apenas mordiente ante Aranzubía, esperando su momento y controlando el tiempo entre Lafita y Edmilson, resguardados por un Jarosik espectacular aunque con poco trabajo con Riki.
La dinámica del balón conducía al aburrimiento minuto a minuto obligando a los porteros a estirar por su cuenta y en solitario hasta que el Deportivo se ha dado cuenta de que a balón parado ponía el corazón en un puño a los zaragocistas.
Primero Lopo y más tarde Juca buscaban el desnivel. Lafita al borde del descanso disfrutaría de la ocasión para deshacer el empate. Jarosik se iba de tres defensas para dejársela al lateral serbio, que enviaría un centro bombeado que el aragonés no sabría rematar tras un mal control. El descanso llegaba sin apenas disparos entre los tres palos.
SEGUNDA MITAD
Los últimos 45 minutos han sido de total sufrimiento para la afición zaragocista. Un inicio dubitativo con Roberto como protagonista daba pie al tanto de Colunga en el minuto 50. Ángel Lafita mandaba un balón en profundidad al punta asturiano para que en velocidad superase al defensa gallego y cruzase la bola a Aranzubía con el interior desde el pico del área grande.
El Real Zaragoza adquiría confianza y aparecía en la línea de tres cuartos de los de Lotina, pero con el paso de los minutos y la retirada de Ander del terreno de juego el orden y el mando se le retiraba de la mano a los aragoneses y pasaba a poder local, que recuperaba el balón con mucha facilidad y empezaba a aprovechar el cansancio de Pablo Amo para entrar en el área del meta madrileño.
Las entradas de Pulido y Paredes contrarrestaban la velocidad que adquiría el Deportivo con la aparición de Valerón, pero el medio campo zaragocista no conseguía circular el balón y la presión y salida rápida gallega tenía visos de ser mortal. La contundencia de Poncio y Jarosik, junto a la omnipresencia del increíble Roberto ante Añón conseguían que los minutos pasaran sin ser del todo fieles al cronómetro y paralizando los corazones en la capital aragonesa.
El conjunto de Gay y Nayim ha desaparecido arriba posibilitando el asedio total a la portería visitante gracias a los cambios deportivistas y el paso atrás maño. Cada córner y cada falta se tornaba en un infierno rebosante de espinosos rebotes y estelares despejes que daban aire ante el descenso. Y al final, tras cinco minutos sobre el 90, el colegiado pitaba el final tras un pelotazo de Roberto lleno de rabia contenida, alegría y respiración.