Equipos de exploración, manos biónicas o robots humanoides capaces de doblar toallas o manipular objetos son algunos de los artilugios que se pueden ver en el congreso Robotics que tiene lugar en Zaragoza. El objetivo no es que los robots sustituyan a las personas sino que estas máquinas accedan donde el ser humano no llega.
Elaborar un mapa del fondo del mar o acceder a una mina son algunas de las labores que empiezan a ser realizadas por robots. Unas criaturas que hace tres décadas se consideraban ciencia ficción y que en unos pocos años serán capaces de desarrollar labores cotidianas como guiar y aparcar nuestros coches mientras leemos el periódico.
Así, estos artilugios que hasta hace poco tiempo poblaban las pantallas de cine han pasado a la vida real con un objetivo que nada tiene que ver con el de dominar el mundo, tan manido en el séptimo arte. Más bien al contrario: estas máquinas buscan hacer la vida del ser humano más fácil y cómoda.
Robotics reúne a 300 expertos de las instituciones más prestigiosas del mundo en este ámbito como la Universidad de Stanford o el Instituto Tecnológico de Massachussetts.