Ganar el mundial de fútbol puede suponer un importante impulso para la economía española. Algunos calculan que el producto interior bruto del país sube un 0,7% por culpa de una victoria. Ahora bien, esos mismos estudios dicen que una derrota hace bajar tres décimas la riqueza del país. Lo que está claro es que el optimismo crece y eso hace que los ciudadanos tengan más ganas de disfrutar.
Tanto es así que algún miembro del Gobierno central ya ha indicado que se podrían revisar al alza las previsiones de crecimiento del PIB en el caso de que se gane la final porque esa posibilidad va a suponer un impulso no sólo de la confianza de los consumidores, sino también de la imagen de nuestro país en el exterior.
Lo que está claro es que aporta confianza en nuestras propias posibilidades. Así lo reconocía el viernes el consejero de economía, Alberto Larraz.
De la misma opinión son las organizaciones empresariales aragonesas, que consideran que la euforia es positiva para todos. La pequeña y mediana empresa no confía en el cortísimo plazo, pero si en el efecto un día más allá.
Más reivindicativos son los sindicatos, que no dejan de protestar por la reforma laboral y piden, en tono de humor, que el mundial sirva para eliminar la propuesta.
En lo que conectan todos es en la confianza que provoca un éxito deportivo que puede devolver la confianza a muchos españoles y esto puede hacer que la crisis sea un poco más corta para todos