Uno de cada cuatro niños españoles padece sobrepeso y obesidad, esta patología se ha triplicado entre los niños en los últimos 20 años. Para que estas cifras no sigan creciendo, el Gobierno ha aprobado un documento que recomienda limitar la bollería, chucherías y alimentos con exceso de grasas o azúcares en los colegios públicos. Dicho documento cuenta con el consenso de todas las Comunidades autónomas.
Las patatas fritas, la bollería industrial y casi todas las bebidas refrescantes tienen los días contados en las cafeterías escolares y en las máquinas expendedoras de los patios.
Los menús escolares se van a vigilar más detenidamente. Nutricionistas, pediatras y endocrinos consideran útil este plan del Gobierno. Aunque alertan de que no servirá de nada si no va acompañado de políticas de educación y formación eficaces.
Lo que hay que hacer, según un endocrino del hospital San Jorge, es educar al niño para que tenga conciencia de lo que come, e invitarle a hacer ejercicio.
Otro dato no desdeñable es que la obesidad representa el 7% del gasto sanitario español, unos 2.500 millones de euros.